Vivir en barrios con violencia crítica

1 de cada 2 niñas y niños viven en barrios donde hay balaceras y/o peleas frecuentes en el último mes

Indicador publicado por primera vez en agosto del 2024
Última actualización del indicador en marzo del 2026

Una de las formas en que se expresan desigualdades territoriales y sociales es en el acceso a barrios seguros y libres de violencia. Al igual que en otros indicadores de entorno, la exposición a la violencia afecta el bienestar de niñas y niños. Estudios han documentado que la exposición a la violencia a nivel de vecindario es un predictor de la salud en la niñez.[1] De esta forma, niñas y niños habitando en barrios con altos niveles de violencia son más susceptibles a experimentar estrés tóxico, que puede provocar problemas de salud y desarrollo a largo plazo, alterar su capacidad de aprendizaje, adaptación a situaciones estresantes en el futuro, además de afectar su salud física y mental.[2]

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El indicador de barrios con violencia crítica contabiliza a niñas y niños que viven en barrios donde el jefe de hogar reporta que durante el último mes se presenciaron balaceras o disparos al menos una vez, o bien, siempre o casi siempre hay peleas y amenazas entre personas en la vía pública. Se estimó utilizando la Encuesta Casen para los años 2015, 2017, 2022 y 2024.

Conclusión

En Chile, la exposición de la niñez a la violencia barrial persiste como un desafío crítico de política pública. Si bien la reciente medición interrumpe una tendencia al alza de casi una década, la prevalencia se mantiene en niveles elevados. Resulta particularmente preocupante que este descenso no sea transversal: en las zonas de mayor densidad poblacional —regiones Metropolitana, del Biobío y Valparaíso— no se observan avances significativos, lo que sugiere que la reducción global del indicador aún no permea en los entornos urbanos más complejos.
Esta acumulación de experiencias violentas conlleva consecuencias severas para la salud mental y física de niños y niñas, evidenciando contextos que obstaculizan un desarrollo adecuado y la construcción de vínculos saludables. Erradicar esta problemática requiere un abordaje multidimensional que combine cambios normativos y valóricos con el fortalecimiento de la seguridad comunitaria, el apoyo a cuidadores y la robustez del sistema educativo y de atención a víctimas.[3] Es fundamental, por tanto, potenciar los programas locales enfocados en estos pilares para asegurar un bienestar integral en la niñez.

Sobre los datos

  • La encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen), encargada de medir la pobreza en Chile, mide cinco dimensiones que permiten analizar la presencia de carencias no necesariamente económicas en los hogares. La encuesta se aplica cada dos o tres años en una muestra representativa de hogares a nivel nacional y regional. 

  • En la dimensión de Vivienda, se incluye un set de preguntas que permiten caracterizar la vivienda y el barrio donde viven las familias de Chile. Uno de estos módulos pregunta si en el área de residencia (a una distancia de no más de quince minutos caminando desde la vivienda) durante el último mes alguien del hogar ha vivido o presenciado (1) peleas y/o amenazas y (2) balaceras y/o disparos. 

  • El indicador de violencia crítica se construyó a partir de estas dos preguntas. Se considera que un barrio tiene violencia crítica si, durante el último mes, alguien del hogar ha presenciado “muchas veces” o “siempre” peleas o amenazas entre personas en la vía pública y/o si ha presenciado “muchas veces”, “siempre” o “pocas veces” balaceras y/o disparos.

  • Esta pregunta se aplica en Casen desde el 2015, a excepción de la medición del 2020, en que se redujo el cuestionario por el contexto de la pandemia por el Covid-19.

Referencias

[1] Theall, K. P., Drury, S. S., Shirtcliff, E. A., Cuthbertson, K. A., Mathews, C., & Gustafsson, P. E. (2017). Association between neighborhood violence and biological stress in children. JAMA Pediatrics, 171(1), 53–60. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2016.2321

[2] National Scientific Council on the Developing Child. (2014). Excessive stress disrupts the architecture of the developing brain (Working Paper No. 3). Center on the Developing Child, Harvard University. (Trabajo original publicado en 2005).

[3] Organización Panamericana de la Salud (OPS). (2017). INSPIRE: Siete estrategias para poner fin a la violencia contra los niños y las niñas. Washington, D.C.: OPS. https://inspire-strategies.org/sites/default/files/2020-06/Spanish.pdf

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