Actividades de juego y recreación

A 1 de cada 3 niñas y niños de educación parvularia le leyeron cuentos, y realizaron actividades deportivas, más de una vez a la semana

Indicador publicado por primera vez en junio del 2025
Última actualización del indicador en abril del 2026

El descanso, el esparcimiento, el juego, las actividades recreativas, la vida cultural y las artes corresponden a derechos universales de niñas y niños[1]. Estos derechos no se encuentran unidos por azar, ya que en conjunto generan las condiciones para proteger y asegurar el bienestar y desarrollo integral de niñas y niños. El juego y la recreación potencian el perfeccionamiento de habilidades físicas, emocionales, sociales y el aprendizaje. Incluso permiten un mejor descanso, fundamental en esta etapa. A través del juego, las niñas y los niños exploran mundos sociales, materiales e imaginarios que los rodean y su lugar dentro de él, desarrollando al mismo tiempo una variedad flexible de respuestas ante los desafíos que enfrentan[2]. El juego no es un pasatiempo trivial: fortalece la estructura y el funcionamiento del cerebro, y favorece el desarrollo de importantes funciones, por ejemplo, la función ejecutiva que nos permite aprender más allá de los contenidos, y que nos ayuda a perseguir metas y a mantener la concentración[3].

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Sin embargo, no todas las niñas y niños acceden con la misma frecuencia al cumplimiento efectivo de este derecho y se ha documentado que hay un limitado reconocimiento del juego en la vida de niñas y niños, lo que se traduce en la ausencia de inversiones en disposiciones adecuadas[4], las cuales deberían orientarse a crear un tiempo y un espacio en que los niños puedan dedicarse al juego, la recreación y la creatividad espontánea, y no solo a establecer actividades estructuradas y organizadas. 

Para medir la frecuencia con que niñas y niños realizan juegos y actividades recreativas, se utiliza la Encuesta de Vulnerabilidad Escolar. Este instrumento se aplica anualmente a cuidadoras y cuidadores de estudiantes de los niveles parvulario, 1° básico, 5° básico y 1° medio, de colegios que reciben financiamiento público. En este indicador se analizan las preguntas del cuestionario de educación parvularia asociadas a actividades al interior del hogar y a actividades en el exterior. Respecto a las primeras, se incluyó la frecuencia en el último mes con que la o el cuidador principal leyó con la niña o niño, cantó o tocó algún instrumento y, finalmente, pintó o escribió. Respecto a las segundas actividades, se incluyen la frecuencia en el último mes con que la o el cuidador principal realizó alguna actividad cultural, como ir al museo, recitales, cine o teatro, junto a la niña o el niño en el último mes, alguna actividad deportiva, jugó en una plaza o parque público y, por último, la frecuencia con que la o el cuidador llevó a la niña o niño a jugar con otros niños en el barrio. A continuación, se presenta la proporción de niñas y niños que realiza estas actividades más de 4 veces al mes, es decir, al menos 1 actividad a la semana en promedio.

Conclusión

El juego, la recreación y el acceso a experiencias culturales no son lujos ni complementos: son derechos esenciales para el desarrollo pleno de niñas y niños. Sin embargo, los datos muestran que factores como el hacinamiento, la falta de espacios adecuados en el hogar o las desigualdades socioeconómicas limitan gravemente su ejercicio. Reconocer el valor del juego implica también asumir el compromiso de crear condiciones reales y equitativas para que todos los niños y niñas puedan explorar, imaginar, descansar y crecer en entornos que respeten y potencien su derecho a ser infancia.

Sobre los datos

  • Para medir la frecuencia con que niñas y niños realizan juegos y actividades recreativas, se utiliza la Encuesta de Vulnerabilidad Escolar que aplica anualmente Junaeb a cuidadoras y cuidadores de estudiantes de los niveles parvulario, 1° básico, 5° básico y 1° medio, de colegios que reciben financiamiento público. 

  • En este indicador se analizan las preguntas del cuestionario de educación parvularia asociadas a actividades al interior del hogar y a actividades en el exterior. Respecto a las primeras, se incluyó la frecuencia en el último mes con que la o el cuidador principal leyó con la niña o niño, cantó o tocó algún instrumento y, finalmente, pintó o escribió. Respecto a las segundas actividades, se incluyen la frecuencia en el último mes con que la o el cuidador principal realizó alguna actividad cultural, como ir al museo, recitales, cine o teatro, junto a la niña o el niño en el último mes, alguna actividad deportiva, jugó en una plaza o parque público y, por último, la frecuencia con que la o el cuidador llevó a la niña o niño a jugar con otros niños en el barrio.

Referencias

[1] Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). (2006). Convención sobre los Derechos del Niño. Naciones Unidas. https://www.un.org/es/events/childrenday/pdf/derechos.pdf 

[2] Kernan, M. (2007). Play as a context for early learning and development. National Council for Curriculum and Assessment. https://ncca.ie/media/1140/play-as-a-context-for-early-learning-and-development.pdf 

[3] Yogman, M., Garner, A., Hutchinson, J., Hirsh-Pasek, K., & Golinkoff, R. M. (2018). The power of play: A pediatric role in enhancing development in young children. Pediatrics, 142(3), e20182058. https://doi.org/10.1542/peds.2018-2058 

[4] ONU: Comité de los Derechos del Niño (CRC), Observación general Nº 17 (2013) sobre el derecho del niño al descanso, el esparcimiento, el juego, las actividades recreativas, la vida cultural y las artes (artículo 31), CRC/C/GC/17, 17 Abril 2013, https://www.refworld.org/es/leg/coment/crc/2013/es/96090 

[5] Bellei, C. (2018). La nueva educación pública: Contexto, contenidos y perspectivas de la desmunicipalización. Universidad de Chile. https://intranet.ciae.cl/uploads/resources/626/NuevaEducacionPublica-ciae2018-2-205.pdf

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